Conceptos erróneos sobre la terapia de reemplazo mitocondrial

La terapia de reemplazo mitocondrial (TRM) es una de las tecnologías más debatidas de la medicina reproductiva moderna. Debido a la complejidad del tema, han surgido muchos mitos. Los aclaramos de forma breve y directa.

Mito 1. “Son niños de tres padres”
Realidad: El niño tiene dos padres genéticos. De la tercera mujer solo se transmite el ADN mitocondrial, responsable de los procesos energéticos de la célula, no de la apariencia, el carácter ni la inteligencia. Más del 99,8 % del ADN proviene de los padres biológicos.

Mito 2. “La tercera mujer influye en el aspecto del niño”
Realidad: Las mitocondrias no determinan:

  • los rasgos faciales;
  • el color de ojos y cabello;
  • la estatura;
  • el temperamento;
  • las capacidades.
    Todo esto está determinado por el ADN nuclear, que no se modifica.

Mito 3. “Es una modificación genética o edición del ADN”
Realidad: La TRM no modifica genes ni edita el ADN. Solo sustituye mitocondrias dañadas por otras sanas, sin intervenir en el código genético de los padres.

Mito 4. “La tecnología es experimental y peligrosa”
Realidad: El método se basa en décadas de investigación en embriología y genética. El procedimiento se aplica estrictamente por indicaciones médicas, principalmente en casos de enfermedades mitocondriales graves que no pueden prevenirse de otra manera.

Mito 5. “Estos niños pueden tener consecuencias desconocidas en el futuro”
Realidad: Las mitocondrias solo transmiten la capacidad de la célula para producir energía. No interactúan con los genes responsables del desarrollo de los órganos, la psique o la personalidad.

Mito 6. “La TRM se utiliza para ‘mejorar’ a los niños”
Realidad: No es una tecnología para elegir cualidades. La TRM se utiliza exclusivamente con fines médicos para:

  • prevenir enfermedades hereditarias mortales;
  • detener la transmisión de patologías a las siguientes generaciones.

Mito 7. “El niño tendrá un vínculo legal con la donante”
Realidad: La donante de mitocondrias no tiene derechos ni obligaciones parentales. Jurídica y biológicamente, los únicos padres son la pareja que participa en el programa.

Conclusión
La terapia de reemplazo mitocondrial no trata de “bebés de diseño” ni de experimentos. Es una tecnología precisa y altamente especializada que ofrece la oportunidad de nacer sanos a niños que, de otro modo, estarían condenados incluso antes de la concepción. Menos mitos, más comprensión. Así comienza la confianza en la medicina moderna.