Mitocondrias bajo control: cómo funciona la corrección celular

En cada célula de nuestro cuerpo hay un núcleo. Es allí donde se almacena el ADN — ese mismo “código” que determina el color de los ojos, la estatura, los rasgos del rostro. Pero existe otra parte, menos conocida, de la célula: la mitocondria.

Rara vez se menciona en los artículos populares. Y es un error. Porque precisamente ella es responsable de la energía. Si lo comparamos con la tecnología — es la batería. Si la batería es defectuosa, ni siquiera el “procesador” perfecto salvará el sistema. Y es aquí donde aparece la terapia de reemplazo mitocondrial.

El problema que no se ve

Las mitocondrias tienen su propio ADN. Y este se transmite únicamente por vía materna. Si en ese ADN existen mutaciones — el niño puede heredar enfermedades graves: afectaciones de los músculos, del corazón, del cerebro, de la visión. No se trata de un defecto cosmético. Son enfermedades sistémicas, a menudo progresivas, que durante mucho tiempo la medicina no pudo prevenir.

Y aquí surge una pregunta compleja: ¿qué hacer si una mujer desea tener un hijo genéticamente propio, pero sus mitocondrias conllevan un riesgo?

Qué hace realmente la terapia

La terapia de reemplazo mitocondrial (TRM) no es “edición genética” ni creación de “bebés de diseño”. Su esencia es simple: sustituir las mitocondrias defectuosas por mitocondrias sanas.

Técnicamente funciona así:

  • del óvulo de la madre se extrae el núcleo (donde se encuentra su información genética);
  • el núcleo se transfiere a un óvulo donado, del cual previamente se ha eliminado su propio núcleo;
  • en esa célula donada permanecen mitocondrias sanas;
    posteriormente, la célula se fertiliza con el esperma del padre.

Como resultado, el niño recibe: 99,8% de ADN — de sus padres, mitocondrias sanas — de la donante. Los genes que determinan los rasgos de carácter o la apariencia siguen siendo de los padres. Solo se reemplaza el componente energético.

Por qué no son “tres padres” en el sentido clásico

A menudo la TRM se denomina tecnología de “tres padres”. Pero esto es más una etiqueta mediática que un término científico. El ADN mitocondrial es responsable del metabolismo energético de la célula, no de la apariencia, el temperamento o la inteligencia. La donante no transmite al niño “sus rasgos”. Transmite mecanismos energéticos sanos. Es como cambiar la batería de un automóvil. El modelo del coche no cambia.

Para quién es necesaria

La terapia de reemplazo mitocondrial se aplica en situaciones en las que:

  • la mujer tiene mutaciones mitocondriales confirmadas;
  • en la familia han existido enfermedades mitocondriales hereditarias graves;
  • existe un alto riesgo de transmitir la patología al niño.

No es una “opción para todos”. Es una solución de alta tecnología para indicaciones médicas muy concretas.

Ética, miedos y futuro

Cualquier tecnología que actúe a nivel celular genera debate. A las personas les asusta la palabra “intervención”. Pero si lo analizamos con serenidad — la TRM no cambia la naturaleza humana. Previene el sufrimiento. La medicina siempre ha avanzado allí donde alguna vez pareció “demasiado complejo” o “demasiado audaz”. En su momento, la FIV también se consideraba imposible. Hoy, la terapia de reemplazo mitocondrial es una oportunidad para familias que antes solo tenían dos opciones: no tener hijos o arriesgarse a una enfermedad grave.

En resumen

La terapia de reemplazo mitocondrial es:

  • no un cambio de personalidad,
  • no una edición del carácter,
  • no un experimento por el bien de la ciencia,

sino la eliminación puntual de un defecto en el sistema energético de la célula. No es una historia sobre “tecnologías del futuro”. Es una historia sobre niños que pueden nacer sanos allí donde antes casi no había posibilidades. Y quizá la definición más precisa sea esta: es una manera de corregir un error de la naturaleza sin reescribir al ser humano.