Terapia de reemplazo mitocondrial: cómo la ciencia aprende a corregir los errores de la naturaleza

Hace apenas unas décadas, el diagnóstico de “enfermedad mitocondrial” sonaba como una sentencia. Significaba que un niño heredaría una patología grave que afecta a los músculos, el corazón, el cerebro, la visión — y que prácticamente no tiene tratamiento.

No porque la medicina “no quiera” ayudar, sino porque el problema está en la propia célula: en su motor energético. Las mitocondrias son las pequeñas baterías del organismo. Si fallan, todo el cuerpo sufre. Y un solo gen defectuoso puede arruinar la calidad de vida. Pero la ciencia logró lo imposible: aprender a sustituir las mitocondrias dañadas, ofreciendo así la oportunidad de tener un hijo genéticamente propio, pero sano. Esto no es ciencia ficción. Es terapia de reemplazo mitocondrial (TRM).

¿Qué es la TRM? Explicado de forma sencilla

Las mujeres tienen dos tipos de ADN:

  • ADN nuclear — el 99,9% de la información genética (aspecto, características, herencia);
  • ADN mitocondrial — el 0,1% (genes energéticos de la célula).

Problema: Si el ADN mitocondrial presenta una mutación, el hijo casi con seguridad heredará una enfermedad grave.

Solución: Transferir el ADN nuclear de la madre a un óvulo donado con mitocondrias sanas y crear un embrión que:

  • conserva la genética de ambos padres,
  • pero tiene mitocondrias de la donante, que NO afectan al aspecto ni a la personalidad.

De ahí la expresión “niño de tres personas”, aunque genéticamente el niño es solo de la pareja.

No es modificación genética — es “reparar la batería”

Es fundamental entender que la TRM:

  • NO modifica los genes del niño,
  • NO altera la herencia genética,
  • NO crea “bebés de diseño”.

Solo se sustituyen mitocondrias defectuosas que podrían transmitir enfermedades mortales.

Los médicos:

  • NO cambian el aspecto,
  • NO influyen en la personalidad,
  • NO modifican el genoma nuclear.

Simplemente trasladan la información genética a un entorno celular sano.

¿Para quién es necesaria la TRM?

Para mujeres que:

  • tienen mutaciones mitocondriales confirmadas;
  • presentan un alto riesgo de transmitir una enfermedad grave;
  • han tenido hijos enfermos;
  • han sufrido pérdidas recurrentes del embarazo por defectos energéticos celulares.

Para muchas familias es la única forma de tener un hijo sano y genéticamente propio.

¿Es segura esta terapia?

Sí. La TRM se considera uno de los procedimientos más seguros en medicina reproductiva porque:

  • solo se cambia el entorno, no la genética,
  • el niño tiene un genoma normal y estable,
  • el riesgo de transmisión de la patología prácticamente desaparece.

Es una tecnología mucho más precisa y segura que cualquier modificación genética.