¿Por qué no se consigue el embarazo incluso después de varios intentos de FIV?

Para muchas parejas, el primer tratamiento de fecundación in vitro (FIV) se percibe como un camino casi garantizado hacia el embarazo tan deseado. Por eso, cada prueba negativa tras la transferencia embrionaria se convierte no solo en un resultado médico, sino también en un fuerte golpe emocional. Después del segundo o tercer intento fallido surge inevitablemente la pregunta: «¿Qué está fallando?».

En realidad, la respuesta suele ser mucho más compleja de lo que parece. Los fracasos repetidos después de una FIV no siempre significan que la maternidad o la paternidad sean imposibles. En la mayoría de los casos solo indican una cosa: la causa aún no ha sido identificada o corregida.

La FIV no trata todas las causas de la infertilidad

Existe un mito muy extendido según el cual, una vez creado el embrión, la medicina ya ha hecho todo lo posible. Sin embargo, la fecundación es solo una de las muchas etapas del proceso.

Para que se produzca un embarazo, deben coincidir correctamente decenas de procesos biológicos:

  • obtener ovocitos de buena calidad;
  • la fecundación por el espermatozoide;
  • el correcto desarrollo del embrión;
  • alcanzar el estadio de blastocisto;
  • la adecuada preparación del endometrio;
  • una implantación exitosa;
  • el desarrollo normal de la placenta.

Un fallo en cualquiera de estas etapas puede impedir que el embarazo llegue a producirse. Por ello, los especialistas en medicina reproductiva ya no consideran la FIV como un único procedimiento, sino que analizan todo el recorrido del embrión, desde el laboratorio hasta la implantación.

Causa n.º 1. El embrión puede parecer perfecto, pero no ser genéticamente sano

Bajo el microscopio, el embriólogo evalúa la forma de las células, la velocidad de desarrollo y otros signos morfológicos. Sin embargo, incluso un embrión de excelente calidad puede presentar alteraciones cromosómicas.

Esto ocurre con mayor frecuencia:

  • después de los 38-40 años;
  • en mujeres con baja reserva ovárica;
  • tras múltiples intentos fallidos de FIV;
  • cuando uno de los miembros de la pareja presenta determinadas características genéticas.

Estos embriones con frecuencia no llegan a implantarse o detienen su desarrollo en etapas muy tempranas. Por este motivo, después de varios intentos fallidos de transferencia, el médico puede recomendar una prueba genética preimplantacional (PGT), que permite seleccionar embriones con un número normal de cromosomas.

Causa n.º 2. La edad del ovocito es más importante que la edad de la mujer

Muchas pacientes se sorprenden al escuchar esta afirmación. Una mujer puede tener 42 años, encontrarse en excelente estado de salud y tener un útero sano, pero el principal problema puede ser la calidad de sus propios ovocitos. A partir de los 35 años comienza a aumentar gradualmente el número de alteraciones genéticas en los ovocitos, y después de los 40 este proceso se acelera de forma considerable.

Por eso, en ocasiones incluso varios ciclos de FIV perfectamente realizados no consiguen el embarazo, no debido al trabajo de la clínica, sino a las características biológicas del envejecimiento reproductivo. En estas situaciones, una de las soluciones más eficaces puede ser recurrir a ovocitos de donante.

Causa n.º 3. El endometrio puede no estar preparado para recibir al embrión

La implantación es una especie de diálogo entre el embrión y el revestimiento interno del útero. Si el endometrio no está suficientemente preparado o presenta alteraciones ocultas, incluso un embrión sano puede no lograr implantarse.

Entre las posibles causas se encuentran:

  • endometritis crónica;
  • pólipos;
  • sinequias intrauterinas;
  • adenomiosis;
  • miomas que deforman la cavidad uterina;
  • un grosor insuficiente del endometrio;
  • alteraciones de la llamada «ventana de implantación».

Por ello, tras varios intentos fallidos de transferencia embrionaria, el médico puede recomendar estudios adicionales, como una histeroscopia u otros métodos para evaluar el estado de la cavidad uterina.

Causa n.º 4. El factor masculino no termina con un seminograma

Si el seminograma es normal, muchas personas creen que el factor masculino queda completamente descartado. Sin embargo, no siempre es así. Los espermatozoides pueden presentar daños en el ADN que no son visibles mediante un análisis convencional.

Estas alteraciones pueden afectar:

  • al desarrollo del embrión;
  • a su capacidad para implantarse;
  • al riesgo de pérdida gestacional precoz.

En determinadas situaciones clínicas, el médico puede recomendar el estudio de la fragmentación del ADN espermático u otras pruebas complementarias.

Causa n.º 5. No todas las causas pueden identificarse de inmediato

A veces, después de dos o tres transferencias embrionarias fallidas, los pacientes empiezan a escuchar un término aparentemente misterioso: fallo recurrente de implantación (Recurrent Implantation Failure, RIF). Hace solo unos años se consideraba un diagnóstico en sí mismo.

Hoy en día, las principales organizaciones científicas internacionales subrayan que no existe una causa única del RIF. Lo más frecuente es que intervenga una combinación de factores: la calidad del embrión, las características del endometrio, la edad, alteraciones anatómicas, el factor masculino y otras causas individuales. Por ello, tras varios intentos fallidos de transferencia embrionaria, se recomienda una evaluación personalizada en lugar de aplicar el mismo tratamiento a todos los pacientes.

¿Por qué el segundo o el tercer intento suele tener éxito?

Esta pregunta preocupa prácticamente a todas las parejas. La respuesta es sencilla: cada nuevo tratamiento aporta a los médicos información adicional.

Después de un intento fallido es posible:

  • ajustar el protocolo de estimulación;
  • modificar la preparación del endometrio;
  • realizar pruebas genéticas a los embriones;
  • evaluar factores adicionales que antes no eran evidentes;
  • replantear la estrategia terapéutica en función de los resultados obtenidos.

De este modo, cada nuevo ciclo no constituye simplemente una repetición del anterior, sino una etapa de tratamiento mucho más personalizada.

Un intento fallido de FIV no siempre significa un fracaso

En medicina reproductiva es muy importante no sacar conclusiones basándose únicamente en el número de transferencias fallidas. En algunos casos el embarazo llega en el segundo intento. En otros, en el cuarto o el quinto. También existen situaciones en las que una evaluación exhaustiva tras varios fracasos permite descubrir un factor que había permanecido oculto durante años.

La medicina reproductiva moderna avanza cada vez más desde los protocolos estandarizados hacia tratamientos personalizados. Precisamente el enfoque individualizado, un diagnóstico integral y la utilización de métodos basados en la evidencia científica son, con frecuencia, el paso que acerca a la pareja al embarazo tan esperado.

Y lo más importante: varios programas de FIV sin éxito no significan que la oportunidad se haya perdido. En la mayoría de los casos solo significan que es necesario hacer las preguntas adecuadas al organismo antes de que este pueda dar la respuesta esperada.